Garantía de daños eléctricos: qué cubre y cómo actuar correctamente
Las alteraciones eléctricas son una de las causas más frecuentes de daños en electrodomésticos y equipos electrónicos en una vivienda.
Una subida de tensión, una fluctuación brusca en la red o una tormenta eléctrica pueden provocar que un aparato deje de funcionar de forma repentina. Sin embargo, no toda avería eléctrica tiene cobertura automática en el seguro de hogar.
Entender cómo funciona esta garantía es fundamental para saber cómo actuar.
¿Qué se considera daño eléctrico?
De forma general, se consideran daños eléctricos aquellos producidos por un hecho repentino derivado de:
- Sobretensiones.
- Bajadas bruscas de tensión.
- Fluctuaciones en la red eléctrica.
- Descargas indirectas asociadas a tormentas eléctricas.
- Cortocircuitos accidentales.
La clave está en que exista un fenómeno eléctrico súbito y externo que provoque el daño.
No se trata de que el aparato “deje de funcionar”, sino de que haya una causa eléctrica concreta que lo haya afectado.
¿Qué suele cubrir esta garantía?

Aunque dependerá siempre de la póliza contratada, es habitual que incluya:
- Daños en electrodomésticos.
- Daños en equipos electrónicos.
- Daños en la instalación eléctrica de la vivienda.
En muchas pólizas esta garantía tiene un límite económico específico, independiente del capital general de contenido.
Fluctuaciones provocadas por tormenta eléctrica

Durante una tormenta pueden producirse alteraciones en la red, incluso sin impacto directo de un rayo en la vivienda.
Estas fluctuaciones pueden generar sobretensiones que afecten a los aparatos conectados.
En estos casos, es importante:
- Anotar la fecha exacta.
- Comprobar si hubo tormenta en ese momento.
- Comunicar el siniestro lo antes posible.
La acreditación del momento en que se produjo la alteración puede ser relevante para la valoración posterior.
Alteraciones imputables a la empresa suministradora

En ocasiones, el origen del daño no está en la instalación de la vivienda, sino en una incidencia en la red pública.
Cuando la alteración es imputable a la empresa suministradora, es fundamental:
- Llamar al teléfono de averías de la compañía eléctrica en el momento en que se detecte la incidencia.
- Solicitar que quede registrada la reclamación.
- Anotar y conservar el número de incidencia.
- Asegurarse de que consta la fecha exacta del suceso.
Este número de incidencia suele ser solicitado posteriormente por la aseguradora para poder tramitar el siniestro o ejercer, en su caso, la reclamación correspondiente frente al responsable.
Muchas personas desconocen este paso y luego tienen dificultades para acreditar el origen del daño.
Límites y aspectos importantes
Es frecuente que:
- Exista un límite máximo por siniestro.
- Se aplique depreciación según antigüedad.
- Se exija informe técnico que determine que el daño tiene origen eléctrico.
- No se cubran aparatos con determinada antigüedad.
No basta con que un aparato no funcione; debe poder acreditarse que la causa ha sido una alteración eléctrica repentina.
¿Qué no suele estar cubierto?
Generalmente no se cubren:
- Averías por desgaste o fin de vida útil.
- Fallos internos por antigüedad.
- Defectos de fabricación.
- Problemas derivados de uso continuado.
Un aparato que deja de funcionar por desgaste no constituye un siniestro eléctrico.
Cómo actuar ante un posible daño eléctrico
Si sospechas que un aparato ha resultado dañado por una alteración en la red:
- No lo manipules innecesariamente.
- Haz fotografías.
- Conserva el aparato.
- Solicita revisión técnica.
- Si sospechas incidencia en la red pública, llama de inmediato a la empresa suministradora y conserva el número de incidencia.
- Comunica el siniestro a tu aseguradora lo antes posible.
La correcta acreditación del origen es clave para que pueda existir cobertura.
RECUERDA
- No toda avería es un daño eléctrico cubierto.
- Debe existir un fenómeno eléctrico repentino.
- Es habitual que haya límites económicos.
- Puede exigirse informe técnico.
- En caso de alteración en la red pública, es importante dejar constancia mediante número de incidencia.
La cobertura concreta dependerá siempre de las condiciones generales y particulares de la póliza contratada.
